La leyenda del perro de Don Bosco

La leyenda del perro de Don BoscoMucha gente sabe acerca del el italiano Juan Melchor Bosco, el sacerdote que ayudó a los niños pobres en la ciudad de Turín. En América Latina es la obra de los Salesianos, donde hay varias instituciones educativas, iglesias y oratorios, que cuentan la historia de las luchas y victorias de la educadora.

En cuanto a las leyendas, se dice de un sueño que Don Bosco tenía, y de este sueño vino la historia de la construcción de Brasilia, donde se encuentra la patrona, y montones y montones de leyendas y mitos sobre el tema. Pero ahora vamos a relatar sobre otro asunto. Un tema también legendario, pero poco conocido es el episodio del perro Grigio, un supuesto perro fantasma que salia en varios casos y cuya intervención fue notable en varios sucesos acaecidos a Don Bosco.

Durante los primeros días de su ministerio tuvo varios enemigos, por una parte los bandidos, que pensaban que tenía dinero, y por otra los comerciantes y funcionarios de la ciudad, que se resentían de sus intentos de organizar y educar a sus chicos. Con los años, Don Bosco sobrevivió a varios atentados contra su vida. Estos atentados hubieran tenido éxito de no ser por la repetida – y casi inexplicable – intervención de Grigio. Cuando Bosco estaba en peligro, el perro aparecía de la nada para perseguir a sus atacantes. Una vez que se restablecia el orden, simplemente se daba la vuelta y se alejaba.

Con los años, la reputación de Bosco creció en los ladrones, ni los funcionarios locales se atrevian a tocarle. El potente Grigio, que siempre se sentía atraído por los problemas simplemente desapareció y nunca más se volvió a ver. En una ocasión, una noche en 1852, regresando solo a casa, el Santo se dio cuenta de que un bandido le seguía a pocos pasos de distancia, listo para atacar. Don Bosco comenzó a correr, pero un poco más lejos, se encontró en una esquina con el resto de la banda que le cerraba el paso. Se detuvo de repente y le clavó el codo en el pecho al primer atacante, quien cayó al suelo gritando: “Yo voy a morir! Me voy a morir! ”

El éxito de la maniobra le salvó de un perseguidor, pero los demás ahora lo perseguian. En ese momento el perro aparecio de forma providencial. Saltando de un lado a otro, dando ladridos espantosos con tal furia que los delincuentes tuvieron que pedirle a San Juan Bosco de calmarlo y mantenerlo a un lado mientras trataban de escapar. El perro tan amenazante que había surgido de la nada con tanta ferocidad era Grigio, una especie de perro guardián gigante y que aparecia en los peores momentos invocando al espiritu santo. Lo mas interesante es el hecho de que las personas que no eran amigos del Santo, también describieron al perro y algunos cuentan que incluso lo acariciaron. Tambien corre la leyenda de que en momentos de desesperación, algunos creyentes invocan en nombre del santo a Grigio,  el perro para que vaya en su auxilio.

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