plantas alucinogenes: Ayahuasca

La ayahuasca es una de las plantas alucinógenas más potentes conocidas por el hombre, y a la vez es una de las más conocidas, gracias a un libro llamado “Las cartas de la ayahuasca”, que fue publicado en el año 1963, y que recorrió el mundo dando a conocer esta planta.

Pese a ser conocida por el mundo moderno hace relativamente poco, la ayahuasca ya era usada por los pueblos indígenas de lo que hoy es América Latina desde hace siglos. Para estos pueblos, la ayahuasca es algo muy serio, y que se usa en rituales e incluso como modo de curación.

ayahuasca

La ayahuasca está muy extendida, y en la actualidad se sigue usando en países como Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil o Bolivia, y hace las mismas funciones que hace cientos de años, produce efectos sedantes y alucinogenos.

Para preparar la ayahuasca, se necesita una planta, en concreto la liana Banisteriopsis caapi, aunque dependiendo de las zonas, se puede preparar con otras plantas, o incluso se pueden mezclar varias. Para hacer la ayahuasca no hay que seguir un proceso complicado, ya que tan sólo hay que machacar esta liana y hacer una decocción, o lo que es lo mismo, cocer la planta durante un tiempo y luego filtrarla, ya que lo que se usa es el caldo que queda.

Hay que tomar muy poca ayahuasca, en concreto basta con cubrir la parte baja de una taza de café, para notar sus efectos, que se deben a una sustancia alcaloide como la que tienen muchas drogas conocidas por todos nosotros.

Las personas que conocen cómo actúa esta planta, siempre recomiendan que cuando se tome nos acompañe un chamán, que conoce los efectos y lo que hay que hacer para que el rito llegue a buen puerto, ya que parece que las alucinaciones son muy comunes, y éstas pueden ser terroríficas.

La experiencia es tan fuerte, que se hace necesario que después de tomarla y que hayan desaparecido sus efectos las personas que la han consumido hablen con una especie de grupo de terapia sobre lo que les ha ocurrido, y a veces hasta con un psicólogo.

En la actualidad, su uso se está probando en muchos campos. Uno de ellos es de las adicciones, y en algunos países se está usando con éxito para tratar la dependencia de las drogas. Además, y debido a su efecto sobre el cerebro, parece que tiene un prometedor futuro para tratar enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad.

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