Ipomea

La ipomoea se puede encuadrar dentro del género de las plantas convulvoláceas si bien es cierto que en argot de la calle se las puede denominar también como campanitas. Esta clase de plantas, dentro de todo el espectro que se ha podido recoger a lo largo y ancho del planeta, comprende más de 600 plantas distintas aunque la inmensa mayoría de ellas se localizan en el continente africano y en la zona más tropical del americano.

Entrando un poco más en detalle, hay que decir que son todas ellas plantas perennes con hojas enteras. De hecho es muy poco frecuente ipomeaencontrar más de una hoja dentro del mismo tallo. Asimismo, los estambres de este tipo de plantas son desiguales teniendo el fruto de la misma en el interior de una cápsula subglobosa.

Son plantas que, al igual que todas, pueden contraer una serie de enfermedades muy conocidas entre los expertos en la materia. Unas enfermedades que se pueden manifestar a través de manchas en sus hojas. Ante esta situación, solo queda cortar la hoja implicada y a continuación quemarla. Del mismo modo, y como suele ocurrir dentro del mundo vegetal, las plagas de pulgón y de escarabajo, pueden ser muy problemáticas en cualquier momento.

Sin embargo, si hay algo que caracteriza a este tipo de especie es el hecho de que algunas de sus variedades pueden llegar a tener efectos alucinógenos. De hecho, si echamos la vista atrás, podemos comprobar cómo en la historia reciente de algunas culturas del cono sur del continente americano, estas plantas eran utilizadas por los chamanes, entre otros, para alcanzar diferentes estados de consciencia y llegar a estados más elevados a nivel espiritual. Es por ello por lo que no es de extrañar que hasta nuestros días haya llegado el proceso que utilizaban para aprovecharse de estas propiedades.

Unas propiedades que extraían moliendo la semilla hasta que conseguían un polvo extremadamente fino ya que de otro modo, como con las semillas enteras, el efecto tóxico que puede llegar a tener deja de tener efecto. A partir de ahí, este polvo se mezclaba con agua o con algún tipo de licor siempre frío ya que el calor destruye cualquier principio activo que pueda tener la planta en cuestión. Por último, solo falta dejarla reposar durante varias horas, ocho aproximadamente para, filtrarlo todo y poder obtener únicamente el líquido. En ese momento ya tendríamos el brebaje que ha hecho tan famosa a esta ipomea.

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